La música que sonaba en casa



Una casa se convierte en hogar cuando tiene sus canciones que suenan en alto mientras alguien las canta, su radio sonando al fondo, en la cocina, mientras hay alguien que prepara la comida, cuando distingues los olores, las luces, sus rincones. Una casa es hogar cuando tiene sus propios colores, su temperatura.


Este título que acabas de leer es el nombre de una lista de reproducción que mi hermana Rocío tiene hecha en Spotify. En ella, como habrás imaginado sin ser un erudito, están recopiladas las canciones que, día a día, sonaba en casa de mis padres. Me atrevo a añadir, como información extra al título, que no sólo era en casa, que también sonaba en el coche, en los viajes en carretera a ver a la familia en Almería, la banda sonora de nuestra infancia.


En ella, una selección casi indestructibles (y sin el casi) de artistas atemporales, que sin saberlo, han formado parte de la familia. A Cat Steven o a los Beatles al completo nos faltaba ponerle un plato en la mesa para comer con el resto de la familia. Me recuerda a la relación, carente de sentido, que tenemos en mi casa con los personajes de Friends, los cuales eran uno más en cada comida.


Pero, ¿Cuándo una casa da el paso definitivo de ser cuatro paredes a un hogar? No todas las casas son hogar, y eso vale para inmuebles y para personas, por mucho que a veces no queramos verlo.


Una casa se convierte en hogar cuando tiene sus canciones que suenan en alto mientras alguien las canta, su radio sonando al fondo, en la cocina, mientras hay alguien prepara la comida, cuando distingues los olores, las luces, sus rincones. Una casa es hogar cuando tiene sus propios colores, su temperatura.


Una casa es hogar cuando tiene sus costumbres, sus maneras, sus cosas, a fin de cuentas.


A mis padres les tengo que agradecer infinidad de cosas, no tendría líneas suficientes por aquí para agruparlas todas, pero entre todas ellas, añadiría en negrita la atmosfera que consiguieron crear, la facilidad tan gigantesca que han tenido para convertir una casa en hogar.


Mis padres bailan en el salón muchas veces, a todos nos gusta ver como, tras tantos años, siguen mirándose así mientras bailan. Son recuerdos de viajes de carretera, mis padres al frente y sus cuatro hijos y una abuela en un repleto monovolumen camino de la playa.


This is Us me encanta por muchas razones, pero una de las claves es por cómo tratan etapas pasadas de la vida alrededor de una canción, que de una u otra manera se convierte en importante para los miembros de la familia.


Me gustan los recuerdos que tienen banda sonora, me gusta la manera que tenemos de volver al pasado a través de canciones, de olores, de imágenes.


Me gusta jugar a veces a imaginar el futuro, y en todas las escenas que se crean en mi cabeza aparece una familia reunida, con risas inmortales, con un sol radiante en un jardín copado de flores y siempre, con música de fondo, música que algún día espero que mis hijos añadan en una lista que se llame "la música que sonaba en casa".








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